martes, 7 de mayo de 2013

Artículo de opinión: expulsión de los moriscos


En 1609, en un intento de salvar a España de una reconquista árabe o una conquista francesa, los hijos de los antiguos musulmanes de Al-Ándalus son expulsados de España, para siempre.

En 1609 el  rey Felipe III ordena la expulsión de los últimos moriscos que aún moraban en la península y que no eran pocos, unos 325.000 o sea el 5% de la población de aquel tiempo.

Aunque aun no se ha aclarado cual fue el motivo principal de la expulsión de los moriscos, el hecho de que la piratería berberisca ( apoyada por el Imperio Otomano ) se apoyase a su vez en los moriscos para realizar sus ataques y que incluso esos ataques derivaran en una hipotética nueva invasión árabe, junto con el posible contacto entre moriscos y franceses, que estarían intentando provocar un levantamiento en España, se consideraron un peligro de seguridad nacional, y fueron estas las causas principales por las que se ejecutó el decreto de expulsión.

Los moriscos, hijos de musulmanes que fueron obligados a convertirse al cristianismo en tiempos de los Reyes Católicos, eran una minoría "molesta" para la sociedad española del siglo XVI, puesto que muchos de ellos mantenían sus costumbres anteriores a la reconquista castellana, como la práctica del islam de forma "secreta" y comunicarse en árabe, aparte del resto de tradiciones de su cultura. No se produjo un mestizaje con la sociedad española, lo que provocó mucho recelo hacia ellos ( un ejemplo actual por ejemplo sería el caso de la etnia gitana ), y se mantuvieron como una clase social marginada. Si bien es cierto que los motivos políticos de la expulsión fueron los anteriormente dichos, cabe destacar que influyeron mucho los factores sociológicos. Dado que gran parte de la población profundamente católica, los moriscos eran como la lacra que no se había llegado a consumir de la reconquista: fue el último rescoldo musulmán en España y "era necesario expulsarlos".

La labor  de ejecución del decreto real fue larga y difícil. Se tardaron cinco años en expulsar a los moriscos de los reinos españoles. El proceso comenzó con la expulsión de los moriscos de la Corona de Aragón, pues allí eran más abundantes. Al principio hubo revueltas por parte de los conversos en contra de la expulsión, pero se sofocaron y el proceso continuó en Castilla y finalizó en el año 1614. Los españoles embarcaron a los conversos, rumbo a diferentes destinos, aunque los mas importantes fueron Túnez, Argel, Orán y la costa norte de Marruecos. Un hecho que causó temor entre los moriscos ( y que llegó a desembocar en rebeliones ) fue que muchos de los que habían llegado ya a sus destinos eran atacados por los nativos del lugar y asesinados.

Cuando la expulsión ya se había ejecutado, se evaluaron las repercusiones que tuvieron lugar en España. La principal fue la gran pérdida de mano de obra en el Reino de Valencia; pero en general aunque muchas veces se ha achacado la culpa de los problemas económicos españoles del siglo XVII a la expulsión, ha quedado demostrado que el impacto económico de la expulsión no fue tan grande, porque en la mayor parte del reino había poca o nula población morisca, salvo en Valencia y Aragón sobre todo.

Por Carlos Budil Gamiz                

Cuadro que plasma la expulsión de los moriscos de España.

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